Semana Santa de Alhama de Murcia

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Pregón 2025

PREGON SEMANA SANTA 2025 Pedro Ramón Martínez López
6 de abril – Iglesia San Lázaro

Señor párroco de San Lázaro y consiliario de la Junta de Cofradías, Sra. alcaldesa y miembros de la Corporación Municipal, Sra. Delegada del Gobierno, Sr Diputado regional Sr. presidente de la Junta de Cofradías, Señores Presidentes y miembros de las Hermandades de nuestra Semana Santa, cofrades, familia, amigos y vecinos, y a todos los que estáis aquí por una u otra razón, muy buenos días.

Gracias a todos por hacer posible este acto.

Antes de comenzar este pregón, permitidme que traslade mi agradecimiento al presidente y a los miembros de la Junta de Cofradías, por haberme hecho merecedor del honor de pregonar en este año 2025, la Semana Santa de mi pueblo, Alhama de Murcia, ya que cuando me nombraron pregonero, no podía dejar pasar esta oportunidad. Y lo agradezco de corazón, lo digo con sentimiento y emoción.

También como no, dar las gracias por el hecho de formar parte de esa lista ya tan extensa de personas, que desde el año 1989 me han precedido.

Digo que es un gran honor, pero también una gran responsabilidad. Soy de los que piensan que es positivo, que tantas personas y en distintos lugares, nos hablen de los misterios de la Pasión.

Las propias hermandades intentan escoger para su pregón hombres y mujeres que nos hablen de la Semana Santa desde su vivencia personal. Solo por eso, cada pregón es distinto. La fe es siempre la misma que para eso Cristo la dejó depositada en manos de San Pedro, pero las voces y vivencias son diferentes.

Este pregón que con tanto esfuerzo y pasión les voy a leer, se lo quiero dedicar a mis padres Pedro Ramón y Carmen, que fueron los que iniciaron y pusieron en mí, la semilla de la pasión de la Semana Santa, a mi mujer Loli y a mis hijos Pedro Ramón y Arantxa que son mi pilar, y a toda mi familia, con un recuerdo muy especial a mi hermana Belén, a la que le apasionaba la Semana Santa tanto como a mí.

Un pregón es un discurso solemne y tradicional que sirve para anunciar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

También debe invitar a la reflexión sobre los valores cristianos y el significado de la Semana Santa, así como reconocer el arte, la música y la tradición que rodea a las procesiones y cofradías. Por eso quiero incluir en este acto una conocida marcha de procesión, una de mis favoritas, que hemos escuchado e iremos escuchando a lo largo de mi discurso.

Agradezco a los músicos de la banda del Ateneo su participación en este acto.

Hoy nos reunimos en este hermoso rincón de nuestra tierra para dar inicio a una de las tradiciones más entrañables y significativas de nuestro pueblo, Alhama, donde cada calle y cada rincón guarda la esencia de nuestra historia.

Cinco cofradías, cinco caminos que nos llevan a la reflexión, a la esperanza y a la renovación. Cada una de ellas, con su singularidad y su rica tradición, nos invitan a vivir estos días con intensidad.

Desde la solemnidad de las procesiones hasta el murmullo de las oraciones de los penitentes, cada momento es un recordatorio de nuestros valores y creencias.

Nos disponemos a celebrar en los próximos días la Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, pero también la alegría y el gozo de su Resurrección y lo que esto representa para la vida de los cristianos.

Para entender el misterio de Cristo, hay que haberlo vivido desde la infancia, desde la educación de la escuela y de la familia. También se necesita la lectura que de ello se nos transmite en los evangelios, pudiendo recorrer así los últimos días de Jesús entre nosotros.

En Alhama comienzan los actos antes de la Semana Santa, en tiempo de cuaresma, con los cinco viacrucis, resumiendo en sus catorce estaciones la pasión de Cristo.

Antes de aventurarnos en los días clave de la Semana Santa, Alhama vive unos momentos que inyectan en los vecinos un ambiente pre-desfile, como son la Serenata a la Virgen de los Dolores, y la felicitación por su onomástica, y la procesión de Viernes de Dolores, primera de las procesiones oficiales, siendo de las más antiguas y querida de nuestro pueblo. Felicidades negros por mantener dicha tradición.

Seguimos con el Domingo de Ramos, que comienza por la mañana con la procesión de las palmas y las ramas de olivo desde la Iglesia de la Concepción hasta la Iglesia de San Lázaro.

Por la tarde de este domingo, celebramos la entrada de Jesús triunfante en Jerusalén a lomos de la borriquita, recibido por todos aquellos que a su paso exclamaban:

“Hosanna al hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor” seguido de una multitud de nazarenos moraos, coloraos, azules, blancos y negros, destacando la unión de todas las cofradías. Enhorabuena coloraos.

Avanzamos los días hasta la tarde de Martes Santo, cuando Jesús predice su pasión, y dice a sus discípulos: “Ya sabéis que la Pascua tiene lugar dentro de dos días, entonces, será entregado el Hijo del Hombre para ser crucificado”. Y así fue.

Fue en este día donde Judas, uno de los doce apóstoles, vendió a Jesús por treinta monedas de plata.

He de decir que es una de mis procesiones favoritas, ya que las imágenes salen en carrozas antiguas y eso deberíamos conservarlo por tradición y cultura. Llegar hasta el día de hoy habiendo conservado una multitud de años esas plataformas andantes, es digno de mención. Primera y única procesión que en mi caso me visto de nazareno con capirote y cirio, e invito a cada cofrade a que participe en ella, ya que al no haber tronos con portapasos, podría ser el día en el que más nazarenos desfilasen, portando cirios iluminando todas las calles.

Llega el Jueves Santo, y Jesús envía a la ciudad a dos de sus discípulos, Pedro y Juan diciéndoles: “Id y preparad todo para la Pascua. Al entrar en la ciudad os encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua, seguidle hasta su casa, y decidle al amo: el maestro nos envía para decirte que va a celebrar la Pascua en tu casa con sus discípulos”

Por la tarde Jesús se puso a la mesa con los doce apóstoles y les dijo: “Deseo celebrar con vosotros esta Pascua antes de mi Pasión, pues os aseguro que ya no la comeré otra vez hasta que esto tenga su cumplimento en el reino de Dios”.

Sentados en la mesa tomó Jesús el pan, dando gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: “Tomad y comed, este es mi cuerpo, el cual será entregado por vosotros”, lo mismo hizo con el cáliz “Bebed todos de él, porque esta es mi sangre, que será derramada por vosotros”. Quedó entonces establecida la eucaristía para que 2000 años después los cristianos podamos seguir a Jesús.

Posteriormente, Jesús se dirigió al Monte de los Olivos, donde solía retirarse para hacer oración. Fue allí donde Judas lo besó, los soldados lo prendieron, ataron sus manos, llevándolo a la casa de Caifás. Esa noche fué donde San Pedro negó por tres veces a Jesús y lleno de dolor y arrepentimiento lloró amargamente.

Noche de Jueves Santo, muy especial para las procesiones de nuestro pueblo. ¿A quién no le gusta esa procesión cargada de pasión? De luces apagadas, de imágenes bellísimas, de palios, de manolas, de respeto, de devoción, de olor a incienso, de flores de cera, de sonido de tambor, de saetas que rompen el silencio, de penitentes…. Noche mágica para Alhama.

Llega así la mañana de Viernes Santo, Jesús fué entregado ante Pilatos que no

encontró delito ninguno, pero, aun así, lo condenaron a muerte. Jesús fue azotado y cubierto con un manto y coronado de espinas. Cargó su cruz y caminó hacia el monte Calvario, donde fue crucificado.

En este día celebramos dos procesiones espectaculares, la de la mañana, con el encuentro en la calle de la Amargura, frente a la Iglesia de la Concepción.

Cruce de calles, desde un privilegiado balcón, se escuchan voces conocidas que narran pasajes del evangelio.

Jesús, cargado con la cruz, se encuentra con su madre en presencia del discípulo amado San Juan, La Verónica y María Magdalena.

Aglomeración de gente para disfrutar de esa procesión única, en la que los últimos años he tenido el honor de hacer mías las palabras de San Juan con mi voz.

Por la noche, Jesús agoniza en la cruz junto a dos ladrones. Es en estos momentos cuando pronuncia algunas de las frases más icónicas de la fé cristiana como “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” o “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Los evangelios relatan que en el momento de su muerte, hubo señales sobrenaturales: La tierra
tembló, el velo del templo se rasgó y hubo oscuridad sobre la tierra.

Procesión del Santo Entierro, procesión seria, procesión respetuosa, en la que el luto prevalece en todas las imágenes, procesión por antonomasia, procesión larga, procesión que sin duda nadie debería perderse.

Llegamos así al día clave para los cristianos, Domingo de Resurrección, donde celebramos el regreso de Jesús y su vuelta a la vida.

Este día es uno de los más esperados y posiblemente más reconocidos fuera de nuestra localidad, ya que no es habitual realizar una procesión con arreglos florales increíbles y con un encuentro tan impresionante. Ambiente espectacular y único.

Portapasos inyectados de pasión para aguantar una carrera extenuante, pero, tras la caída del manto, todos a bailar y a demostrarle a los espectadores que tenemos una de las mejores Semanas Santas del levante.

Una vez expuesto de una manera muy escueta lo que fue la parte final de la vida de Cristo, creo sin embargo, que podemos extraer de estos relatos, algunos valores que encuentro necesarios para nuestra mejora personal y la convivencia humana. Estas virtudes se ven reflejadas especialmente en los cinco titulares de las cofradías del pueblo:

Jesús: Protagonista central de los evangelios, considerado el Hijo de Dios y el Mesías.

Su vida, enseñanzas, milagros, crucifixión y resurrección son el eje de los relatos. De él podemos aprender la caridad, la entrega y la salvación.

La Verónica: es la mujer que movida por la compasión, se acerca a Jesús mientras lleva la cruz camino del calvario y limpia su rostro con un paño. Como recompensa por su acto de amor y valentía, el rostro de Jesús queda milagrosamente impreso en el lienzo.

Su historia resalta la importancia de la fe y el consuelo que Dios ofrece a quienes lo buscan.

María Magdalena: Seguidora de Jesús que es testigo de su crucifixión y la primera en verlo resucitado. María Magdalena es un símbolo de redención, amor incondicional y compromiso en el mensaje de Jesús, mostrando el poder transformador de la fe.

Aprovecho para felicitar a la Hermandad de María Magdalena por el 25 aniversario de la adquisición de la Virgen de la Caridad y el Santísimo Cristo de la Sangre, que son las imágenes del cartel oficial de Semana Santa de este año.

San Juan: Conocido como el discípulo amado, tuvo un papel fundamental en la iglesia primitiva. Fue uno de los más cercanos a Jesús junto con San Pedro y Santiago. Estuvo presente en la transfiguración de Jesús, en la última cena en donde se recostó sobre él y fue el único apóstol que permaneció al pie de la cruz junto a María. En la crucifixión, Jesús le encomendó a su madre diciéndole “Ahí tienes a tu madre”. San Juan es ejemplo de fidelidad, de sinceridad y de humildad, destacando su papel evangelizador.

María: La madre de Jesús, quien juega un papel fundamental en su nacimiento y en los eventos de su vida. Participa en el sufrimiento de su hijo, acompañándolo hasta la cruz. La Virgen María, en su advocación de la Virgen de los Dolores, es vista como una madre que comparte el dolor de su hijo y acompaña a los creyentes en momentos de sufrimiento. Resalto de la Virgen la fe, el consuelo, la compasión, la fortaleza, la devoción y la misericordia.

Pertenezco a una familia con gran tradición en la Semana Santa. Creo que mi padre me inscribió en la Cofradía de San Juan Evangelista antes que en el registro civil, y esa fue la primera semilla depositada para que 66 años después pueda estar con vosotros leyendo este pregón.

Pues bien, yo quiero deciros: SOY BLANCO, SOY SANJUANISTA

Con esta expresión no descubro nada que vosotros no sepáis, pero si estoy aquí, creo que es precisamente porque lo que me gusta y así me lo inculcaron, es LA SEMANA SANTA.

Soy blanco y Sanjuanista de corazón, pero mi cabeza me dice que también soy en parte del resto de Cofradías y Hermandades que componen las procesiones de Alhama.

Como cofrade, he vivido todas las etapas posibles. De niño con la cruz detrás de la bandera, también de la mano de mi padre en un cirio, esperando crecer para ver si podía ponerme el capirote y salir con el mío propio, porque había que tener cierta altura. Más adelante cuando cumplí los 18 años, de portapasos, otro hito en mi vida de nazareno y en alguna ocasión como jefe de trono. También llevando la cruz de guía la noche de Jueves Santo abriendo la Procesión del Silencio o con la bandera-guión y los niños. Después formando parte de varias juntas directivas y finalmente como presidente durante 6 años, lo que me permitió formar parte de la Junta de Cofradías.

Para mi, cuando era pequeño nuestra Semana Santa empezaba cuando mis padres nos enviaban a Santicos o a Alfonso “el fuli”, ambos carpinteros, para que nos hicieran unas cruces de madera y salir detrás de la bandera.

Siempre la misma dinámica, siempre los mismos comentarios, “ve y dile” y siempre la misma respuesta, “ten cuidado que todos los años no puedo estar haciendo cruces para que tu luego juegues con ella y la rompas”. Te lo decían con diplomacia y después de alguna procesión, y cumpliéndose lo lógico, cuando iba a mi casa con la cruz rota me llevaba alguna que otra reprimenda o algún que otro castigo por falta de responsabilidad. Aunque eso se pasaba rápido porque había que prepararse para la siguiente procesión.

Como tuve la suerte de pertenecer a una familia numerosa, cada dos años, un hermano más, una túnica nueva, una cruz nueva y otro nazareno chico detrás de la bandera o de la mano de mi padre en el cirio.

En mi mente, de pequeño, siempre había dos lugares mágicos, uno era la casa hermandad, nuestra sede, en donde me encantaba ir a corretear por allí, y conforme iba creciendo, me iban dando quehaceres para ayudar en los preparativos.

El otro lugar era nuestra casa familiar, la de la Corredera, que como en muchas otras, y en esas fechas, había siempre personas generando ideas, diseñando mantos, estandartes, cosiendo túnicas, bordando, niños subidos encima de la mesa del comedor para redondear capas, etc.

Después de haber vivido, como he dicho, todas las etapas de cofrade, tengo que decir, que de la que más he disfrutado ha sido la de presidente. En esta época pude descubrir esos enigmas, entresijos e historias que hay en cada una de nuestras cofradías. Esto ha alimentado el que estemos año tras año involucrados y dedicando horas, días, semanas, meses, dinero, viajes, etc para que esta magnífica tradición perdure como mínimo otros 2000 años.

Por ejemplo, en nuestra cofradía, siempre había existido un rumor que decía que en el interior de la imagen de la Virgen de la Esperanza había un documento en el que se detallaron las personas que compraron esta imagen, el dinero y enseres que donaron.

Decían que esta imagen se compró con las ganancias de una noche de juego en el Casino. Pues bien, siendo yo presidente tuvimos que llevarla a un escultor para que le hiciese una reparación, ya que sufrió un pequeño desperfecto en la cabeza por el peso del manto. Yo le comenté al escultor la historia y le dije que buscase a ver si ese papel existía.

Pasadas varias semanas me llamó y ¿Qué creéis que pasó? ¿Estaba ese papel o no? Lo dejo como enigma.

Estoy seguro que historias como esta hay y habrá en todas las hermandades. Es obligación de los que estamos ya con cierta edad, abrir las puertas a todas las personas que quieran integrarse, así como fomentar que los jóvenes aprendan, se involucren y se emocionen, ya que ellos son el futuro de continuidad. De lo que más orgulloso me siento, entre otras muchas cosas de esta etapa, es haberme rodeado de un numeroso grupo que llamábamos “juveniles” y que unos años más tarde son los que en algún caso están dirigiendo ya nuestra cofradía.

Por supuesto, esos 6 años no podrían haber sido tan gratificantes, si no hubiera sido por todas las personas que me acompañaron, cofrades de ayer, cofrades de hoy y cofrades de siempre. Algunos ya no están entre nosotros, pero dejaron una huella imborrable y nos enseñaron a vivir y sentir las cofradías como ellos lo hicieron.

Electricistas, floristas, bordadoras y colaboradores en general que trabajan de manera altruista, unidos por la fe y la tradición para que todo sea posible y con los que se comparten risas y anécdotas. Con un agradecimiento especial a mi vicepresidente.

Pero también hay momentos de pesar y tristeza, como cuando el tiempo no acompaña, se apagan las velas, se avería una carroza en mitad de una procesión, pero al final todo se soluciona.

Cuando se vive la Semana Santa con tanta pasión familiar, creo que todo tiene un significado. Mis hermanos y yo, guardamos un gratísimo recuerdo de un hecho muy doloroso como fue la muerte de nuestra madre, pensamos que aguantó su enfermedad hasta ver pasar, todas las imágenes del Domingo de Resurrección, arrodillándose los tronos bajo su ventana o regalándole algún ramo de flores. Ella se fue tal y como había disfrutado durante tantos años de su Semana Santa, con mucha pasión. No tendremos nunca palabras para agradecerlo.

Hay que ver cómo cambia la vida según los años, ahora en mi semana santa no hay comienzo ni final, la vivo todo el año. Quien ha sido cofrade desde que nació, sabe que se parte de unas semanas en la que se trabaja intensamente para arreglar tronos y preparar todo lo relativo a los desfiles, y que cuando termina, empieza todo un año de preparativos para la siguiente: guardar y ordenar todos los enseres y tronos, bajar las imágenes a su lugar de culto en la iglesia, venta de lotería todo el año y después del verano, cuando llegan las fiestas, chiringuito, con su montaje y desmontaje, y todos los días cual camarero inexperto, y así continuamos con tareas y proyectos durante la
mayor parte del año hasta que llega de nuevo otra Semana Santa.

Solo me quedaría indicar que tenemos dos retos por delante, uno antes de la Semana Santa, en donde se abren las puertas de las hermandades para dejar paso a todos aquellos jóvenes y cuantas personas quieran vivir las experiencias maravillosas que se
realizan con las preparaciones, flores, carrozas, tronos, túnicas, etc.

Y otro, al finalizar, que es dejar trazados los retos y desarrollos del año siguiente para que esas mismas personas se involucren definitivamente y no se separen de las cofradías. Es imprescindible cuidar y mimar, sobre todo a los jóvenes.

En esta Semana Santa, recordemos que no solo se trata de los pasos que llevamos en las calles, sino de los pasos que damos en nuestros corazones. Es tiempo de fe, de tradición, de nuestra cultura cristiana, que apasionó a nuestros mayores, que nos apasiona a nosotros y que vamos a legar a las futuras generaciones.

Es un tiempo para la reflexión, para el perdón y para la unión. Que cada cofradía, con sus pasos y sus estandartes, nos inspire a ser mejores, a cuidar de nuestros seres queridos y a fortalecer los lazos que nos unen como comunidad. Invito a todos a participar, a vivir con pasión cada acto, cada rezo, cada encuentro. Que el eco de nuestras tradiciones resuene en cada rincón de Alhama, llenando de luz y
esperanza nuestros días.

Que la semana santa nos reúna

Que la semana santa nos una

Que la semana santa nos haga mejores

Que la paz y la alegría nos acompañen en este camino de fe y amor.

¡Feliz Semana Santa a todos!

¡Viva la Semana Santa de Alhama!

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